El mayor tesoro
October 14th, 2009 by SuviEste artículo se encuentra ahora en: cuento pirata.
En mi habitación hay un duende azul. Los duendes azules salen de su escondite en cuanto te metes en la cama, no esperan siquiera a que estés dormido. Se dedican a molestarte mientras intentas quedarte dormido: te susurran al oído cosas que has dejado sin hacer o cosas que tienes que hacer mañana, hacen que sientas calor, que no encuentres una postura cómoda… Si lograra encontrar a este duende azul podría dormir.
Un abrazo,
que no llega através de los cables.
Un abrazo,
que caliente mi cuerpo.
Un abrazo,
que lave mis lagrimas.
Un abrazo,
que lleve escrito un tequiero.
Un abrazo,
que de paz a mi corazón.
Para ti, para cuando no puedes dormir, para que pienses en mi:
Dormir tendría que ser cerrar los ojos. Cerrar los ojos y quedarse dormida, así habría de ser, qué carajo. Quedarse dormida sin tanto buscar una postura para que no duelan las caderas. Qué duro está esto. Y cómo ha de estar un petate de crin de caballo apelmazado de tanto uso, recontra. Y los ojos como platos.
La voz dormida. Dulce Chacón.
Quiero tocar cada uno de tus sentimientos
y desnudarte de ellos hasta lo más íntimo:
que sientas mucha verguenza,
hasta que entiendas que esa verguenza es amor.
Contigo. A solas. Paseando. Resfriándonos. Corriendo. Chapoteando. Bailando. Besándonos. Abrazándonos. Mojándonos.
(De or. inc.).
1. adj. coloq. Que gusta por su simpatía, belleza u otra cualidad.
2. adj. coloq. Lindo, hermoso, vistoso.
3. adj. coloq. Ataviado, compuesto, lujoso.
4. adj. p. us. Dicho de una persona: Que en su porte, acciones y vestidos afecta un poco de libertad y guapeza, más propia de la gente ordinaria. U. t. c. s.
Érase una vez un extraterrestre que perdió un calcetín.
Pensaba que se lo había robado
un ser de algún planeta lejano.
Se puso a buscar tras la pista del ladrón,
sin darse cuenta de que su calcetín
colgaba de la punta de su nariz.