Amor
Sunday, April 5th, 2009Si pudieras sentir que te quiero
en esta mirada,
en esta caricia,
en este beso,
en este silentcio,
entenderías qué es el Amor.
Si pudieras sentir que te quiero
en esta mirada,
en esta caricia,
en este beso,
en este silentcio,
entenderías qué es el Amor.
Hay días en que un duende negro anda correteando cerca, cualquier gesto insignificante se va torciendo y cuando te das cuenta todo está en el suelo sin saber cómo ha llegado hasta ahí y sin saber cómo devolverlo a su sitio.
Prometí escribirte y no lo he hecho. He roto mi promesa. Mis palabras bonitas siempre están vacías; siempre hablo de más: aquella noche tenía que haberte besado y haber dejado que me hicieras el amor. Es otra promesa que ya nunca cumpliré; como consuelo estas palabras: ¿vacías? No.
No busqué a Dios, pero me encontré con Él.
Voy buscando compañía
y encuentro soledad;
voy buscando calor
y encuentro frío.
Se me rompen los esquemas; todo lo que hasta ayer era verdad absoluta, hoy es duda.
Sabía que ya no te iba a encontrar, pero tenía que seguir el camino hasta llegar al final; sólo así, quizás, lograría llorarte lágrimas con las que poder decir que, hoy, te amé.
Este es el lugar que tantos sentimientos ha movido en mi. Está todo casi igual. Pero alzo la vista y tú ya no estás en tu lugar.
Te busqué cerca
y me encontré lejos.
Donde se hallaba el final del camino,
solo hacía comenzar otro.
Una vez una chica me invitó a asomarme a un mirador y a sentarme con los pies colgados al vacío. Desde allí la vista era preciosa. Me enseñó a tener seguridad en mi mismo y a superar mis miedos.