El autobús III

Dejándome vencer por el cansancio apoyo la cabeza sobre el cristal de la ventana, sin miedo a quedarme dormido, mi parada es la penúltima. Es un autobús viejo, los asientos están pintados, arañados y sucios; cierro los ojos. Los motores del autobus no me impiden ir entrando en un estado de semi inconsciencia mientras saboreo el dulce recuerdo de la chica. Noto vibrar el cristal y mi cabeza, también vibran los asientos y mis piernas, el leve traqueteo del autobús es una invitación a rendirse al sueño. De fondo escucho el sonido del timbre cada vez que alguien va a bajar, seguidamente una ligera brisa entra al autobus chocando en mi cara, señal inequivoca de que se han abierto las puertas.

Ya no queda ningún otro pasajero en el autobús, me levanto y toco el timbre. El chofer abre las puertas, me despido, corresponde al saludo y bajo a la acera. Tengo ganas de llegar a casa.

— Espera, te olvidas esto.

Me doy la vuelta y el conductor deposita en mi mano un teléfono móvil.

— Adiós — Se vuelve a despedir el conductor mientras cierra la puerta.

Rápidamente me percato de lo que ha sucedido, grito al autoboús, pero sé que es demasiado tarde para que me escuche y mi voz se pierde con el ruido de los coches; con el móvil en la mano inicio el camino hacia casa.

El sol calienta agradáblemente mi cuerpo mientras camino, es la hora del almuerzo y la calle está vacía. Al llegar al portal busco las llaves en el bolsillo y abro la puerta, subo por las escaleras con las llaves tintineando en mi mano y abro la puerta de casa.

Tags: , , ,

One Response to “El autobús III”

  1. rocío Says:

    esto se pone interesante!!!!!!!!!! :) estoy cruzando los dedos para que llame quien tiene que llamar y acabe en final requetefeliz! jejej

Leave a Reply