Archive for April, 2008

La sombra del viento

Tuesday, April 29th, 2008

Este lugar es un misterio, Daniel, un santuario cada libro, cada tomo que ves tiene alma. El alma de quien lo escribió y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte.

Carlos Ruiz Zafón

Alpha y Omega

Friday, April 25th, 2008
Para las personas creyentes, Dios esta al principio. Para los científicos está el final de todas sus reflexiones.

Max Planck

Sin título

Friday, April 25th, 2008

¡Cierra los ojos y presta atención!
Al ruido de las olas,
que no se cansan de chocar,
al sonido de mis besos,
que se encuentran con los tuyos,
al roce de nuestras pieles,
que se buscan y se alejan,
a la brisa,
que corta nuestras siluetas,
a la arena,
quejándose de soportar nuestros movimientos…
Y grábalo todo en tu retina,
porque nunca volverá a ser igual.

Los días

Wednesday, April 23rd, 2008

Hay días y días:
hay lunes
y hay viernes,
también hay martes, miercoles y jueves;
hay días de colegio
y días de vacaciones;
hay días de trabajo
y días de descanso,
también hay días de puente;
hay sábados y
días de salir;
hay días de comer paella y
días de comer;
hay domingos y
días de comer fuera;
hay días de fútbol y
días de películas;
hay días de invierno
y días de primavera;
hay días de sol
y días de lluvia…

Hay días que nos vemos y
el resto te echo de menos.

El autobús V

Tuesday, April 22nd, 2008

— ¿Sí?
— Buenas noches, creo que has perdido tu teléfono en el autobús y lo tengo yo.
— ¡Sí!
— Puedo devolvértelo mañana mismo.
— ¿De verdad?
— Por supuesto.
— ¡Muchísimas gracias!
— ¿Te parece bien a las seis y media?
— Sí.
— ¿En la cafetería Jandía?
— De acuerdo.
— A las seis y media en la cafetería, hasta mañana.
— ¡Muchísimas gracias, no sé como agradecértelo! ¡Hasta mañana!

Qué voz más dulce…

Después de estar esquivando responder al teléfono durante toda la tarde y de pensar antes cada palabra que diría, decidí llamar para devolver el teléfono a su dueño. Estaba haciendo un mundo de algo tan fácil como devolver un teléfono móvil, aquel día todo se estaba envolviendo de una interesante neblina de misterio.

Dí más vueltas de lo normal en la cama antes de dormir y apenas descansé, durante toda la noche aquella voz tan dulce no paró de resonar en mi cabeza, que no se resistió a jugar a inventar sueños bonitos, que al despertar no llegué a recordar con exactitud.

A las siete y media sonó el despertador. Lo apagué y me levanté de golpe, directo al baño y a la ducha. Me vestí, dudé si ponerme mangas cortas o largas, me decanté por las cortas y me puse las lentillas. Sin desayunar salí a la calle, hacía un poco de frío porque aún era temprano, pero haría un buen día, llegué a la parada de autobús y esperé de pié.

Llegó el autobús, pagué mi billete, me senté en uno de los últimos asientos y rápidamente me quedé dormido hasta el final del trayecto.

De camino al trabajo el sol ya calentaba las calles, por donde las personas caminabamos con ideas fijas de hacia donde queríamos ir. Compré el café y subí a al oficina aún vacía. Leí el periódico mientras calentaba mis manos con el vaso de café, respondí los emails y organizé las tareas para el día por orden de prioridad. Rápidamente dieron las tres, recogí mis cosas, cogí una piruleta y me marché.

Cansado deshice el camino desde la oficina hasta la parada de autobús y volví a casa. Preparé algo para comer, pusé la mesa, lo devoré, recogí y me tumbé a descansar mientras la tele cuchicheaba de fondo con la alarma del reloj a las seis.

El autobús IV

Friday, April 18th, 2008

Has llamado tres veces a tu móvil y nadie ha respondido… Empiezas a desesperarte y no sabes muy bien porqué. En realidad no tendrías porqué montar tanto rollo por un simple móvil, pero te fastidia haberlo perdido… Vuelves a intentarlo por última vez aunque sabes que nadie va a responder… Así que nada, cuelgas el teléfono y te vas a casa, cargada con todas esas cosas que te habían encargado…

Se lo comentas a tu hermana, que inmediatamente te dice que no es nada, que a cualquiera le podría haber pasado y que mañana sin falta va contigo a comprarte uno nuevo… Pero aún así tú sigues en tus trece de recuperarlo… Hay algo dentro de ti que te dice que no se ha quedado tirado en algún sitio, que alguien lo ha cogido, aunque sea el conductor del autobús…

Y vuelves a llamar a tu móvil, esta vez desde el número de casa… Un tono, dos, tres, cuatro… Comunica… Comunica?? Entonces… Eso significa que alguien lo tiene, pero que no quiere cogerte! Pero, por qué?? Si sólo es un móvil… Sí, pero si sólo es un móvil… para qué insistes tanto?

Te vas a cenar pensando aún en el dichoso móvil… No consigues hacerlo desaparecer de tu mente… Y te pasas toda la cena ensimismada… Pensando en terminar pronto para volver a llamar… Suena el teléfono! Os sorprendéis todos… Nunca suelen llamar a la hora de la cena… Tu madre descuelga y tras unos segundos te llama… Quién será??

El Principito

Thursday, April 17th, 2008
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:—Por favor… domestícame —le dijo.
—Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
—¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.
—Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…El principito volvió al día siguiente.—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.
—¿Qué es un rito? —inquirió el principito.
—Es también algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:

—¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.
—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te
domestique…
—Ciertamente —dijo el zorro.
—¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.
—¡Seguro!
—No ganas nada.
—Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del trigo.

Y luego añadió:

—Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme
adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

—No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:

—Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.

—Adiós —le dijo.
—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón
se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.
—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
—Es el tiempo que yo he perdido con ella… —repitió el principito para recordarlo.
—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa…
—Yo soy responsable de mi rosa… —repitió el principito a fin de recordarlo.

Antoine de Saint-Exupéry

El autobús III

Monday, April 14th, 2008

Dejándome vencer por el cansancio apoyo la cabeza sobre el cristal de la ventana, sin miedo a quedarme dormido, mi parada es la penúltima. Es un autobús viejo, los asientos están pintados, arañados y sucios; cierro los ojos. Los motores del autobus no me impiden ir entrando en un estado de semi inconsciencia mientras saboreo el dulce recuerdo de la chica. Noto vibrar el cristal y mi cabeza, también vibran los asientos y mis piernas, el leve traqueteo del autobús es una invitación a rendirse al sueño. De fondo escucho el sonido del timbre cada vez que alguien va a bajar, seguidamente una ligera brisa entra al autobus chocando en mi cara, señal inequivoca de que se han abierto las puertas.

Ya no queda ningún otro pasajero en el autobús, me levanto y toco el timbre. El chofer abre las puertas, me despido, corresponde al saludo y bajo a la acera. Tengo ganas de llegar a casa.

— Espera, te olvidas esto.

Me doy la vuelta y el conductor deposita en mi mano un teléfono móvil.

— Adiós — Se vuelve a despedir el conductor mientras cierra la puerta.

Rápidamente me percato de lo que ha sucedido, grito al autoboús, pero sé que es demasiado tarde para que me escuche y mi voz se pierde con el ruido de los coches; con el móvil en la mano inicio el camino hacia casa.

El sol calienta agradáblemente mi cuerpo mientras camino, es la hora del almuerzo y la calle está vacía. Al llegar al portal busco las llaves en el bolsillo y abro la puerta, subo por las escaleras con las llaves tintineando en mi mano y abro la puerta de casa.

No sería importante

Monday, April 14th, 2008

Buscando en la memoria el inicio de la historia, comienzo tortuoso, algo embarazoso,
tu a mi no me querías como compañero de prácticas, sentarme al lado tuyo no creas que me hizo gracia.
«Vaya tipo extraño con chubasquero amarillo», yo con chandal y con gafas, vaya dos pardillos.
Hacerte amigo mío no entraba en mis planes y tú sin darte cuenta te encaramaste a este viaje.

Y ahora el tiempo ha pasado, los dos hemos cambiado, quizás algo más tristes, quizás algo más sabios,
no olvides tu promesa, corazón inquieto, vive fiel a tus deseos… como siempre fue tu sueño.
Málaga te ha visto reinventar pasiones, caminar bajo la lluvia coloreando nubarrones,
perderte por sus calles con este viejo amigo, y tararear alguna estrofa de algún poema mío.

Te llevas su aroma humilde viajero, la olas de su playa y el perfume de su puerto.
Promete que este adiós tan sólo es un hasta luego,
y no dudes que este loco ya esta echando de menos.

Y no dudes que me debes un viaje hasta el espacio y un par de borracheras para vomitar los años,
enseñarme La Alcazaba justo antes del ocaso y una partida de cartas para secarte los cuartos,
Y no creas que me olvido de tu peli de Charles Chaplin ni de la antologia de Miguel Hernandez,
los poemas de Pedro Salinas, la recomendacion de cine y la eterna discusion sobre si el amor existe.

Y tu no te preocupes que si esa historia no cuaja
tú te das media vuelta y te vienes a casa,
y no temas tanto seguir adelante,
si no diese miedo… no sería importante.

José Antonio Delgado

Málaga de noche desde la Alcazaba

Impotencia

Tuesday, April 8th, 2008

¿Cuando una familia tiene buenas intenciones pero le faltan medios, qué termina ocurriendo?