El autobús II

Revisas las bolsas… Llevas tantas que te hacen daño en la mano… Tienes la sensación de que te has olvidado algo, pero no sabes de que se trata. Así que intentas hacer memoria de todo lo que habías estado comprando… Te fastidia esa sensación de inseguridad… Y te fastidia que siempre terminen encargándote miles de cosas… Pero piensas que ese es el precio que tienes que pagar por no saberles decir que no.

La mochila para la peque… Los calcetines que Luis te había pedido, esos que tanto le gustaban… El perfume para regalarle a la abuela por su cumple… Los pinceles para el listo de Juan, que siempre te hacía recorrerte todos los comercios en busca de los utensilios más insospechados… Al menos esta vez había sido poco original… La pulsera para Marta… El conjunto que la tímida de Aracelini no se atrevía a comprar nunca, pero que tanto quería… Algo te faltaba… pensabas. Pero seguías sin descubrir lo que era…

Buscas en el bolso la lista con los encargos, pero te la has dejado en casa… Exactamente… en la mesilla de noche, encima de ese libro que tanto te está costando leer, recuerdas. Cojes el móvil para llamar a casa… pero no lo encuentras! Nada raro, por otro lado… Siempre te pasa lo mismo… Te sientas en los bancos de la marquesina y revisas cada bolsa, una por una, concienzudamente… pero el móvil no aparece!!

Y si te lo has dejado en el bus? O si lo has perdido en el centro comercial? A saber… Aunque no tienes muchas esperanzas de recuperarlo te diriges a un teléfono público y desde allí marcas tu número… Cruzas los dedos para que alguien te responda…

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One Response to “El autobús II”

  1. Antoño Says:

    Nada, no te preocupes… y piensas en comprar otro (por supuesto algo mejor del que tenías). ¡¡Hay tiendas donde lo liberan y te asignan nuevo número!! Afortunado el que lo encontró.

    ¿ Cómo tengas que buscar los teléfonos de los ligues… ?

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